Anoche salí de clase feliz y llena de energía: en parte porque ayer terminé Marketing, una de las asignaturas más difíciles e intensas del máster del universo. En parte porque no hacía casi frio y, después de muchos meses, pude ir con la ventanilla del coche abierta de vuelta a casa, cantando a pleno pulmón, que es como más me gusta conducir. Hoy, aunque he dormido poco, y he madrugado de más, para pasar a recoger seis raciones de churros, seis raciones de porras y chocolate para doce en el bar de abajo, por un tema de curro -por muy mentira que parezca- y había un atasco de muerte en Madrid y he llegado con la lengua afuera a una reunión importante y cargando el desayuno, el buen humor persiste.
Tengo colegio esta tarde pero luego ceno con mis amigas, que hace tiempo que no tenemos una de esas cenas de risas y charlas. Así que el viernes promete. Y el fin de semana, por primera vez en muchos, está relativamente tranquilo, así que: a disfrutar se ha dicho.
Y si tenéis un día gris...en la foto la receta (¿No os encanta?).







