lunes, 25 de febrero de 2008

No soporto el impersonal

Sé que existe la forma verbal impersonal pero no la soporto. A menos que no exista el sujeto, como reza la definición. Porque cuando lo que sucede es que el sujeto se omite suele venir acompañado de un marrón.
Desde mi punto de vista decir: “Llueve a cántaros” está bien. Porque llueve y llueve, no hay sujeto que valga.
Decir, sin embargo, “Se harán cambios en el documento” no está nada bien. Porque el documento no realizará los cambios sólo, y habrá un sujeto que, quiera o no quiera, acabará por hacer los cambios en el documento. Generalmente este sujeto se conoce como proactivo, con iniciativa, toma-riendas o come-marrones.
Lo explico. Tengo una amiga que dice que las personas con iniciativa son toma-riendas, y los toma-riendas no utilizan jamás el impersonal, razón por la que toma-riendas, aunque duele, es un sinónimo de come-marrones. Yo no sé si soy toma-riendas, pero por norma no utilizo nunca las oraciones impersonales. Mejor no me pregunto si también soy una come-marrones, y dejo este interrogante a la imaginación del lector.
En mi vida profesional lo llevo mal, pero si es en la personal, es que lo llevo mucho, pero muchísimo peor. Ejemplos prácticos simples:
“Hay que hacer la compra” – Si, pero ¿quién la hace?.
“¿Aquí no se saca la basura?” – Mmmm, si esperamos a que salga sola al contenedor, podemos hacernos viejos.
“Esta crisis se superará” - ¿Cómo?. ¿Tienes pensado hacer algo para que se supere o mejor la dejamos que se supere sola?. ¿Y si rompemos ya, y nos dejamos de tonterías?.
El impersonal me escuece especialmente cuando estamos hablando de ejemplos del tipo 3, es decir de relaciones:
- A las 21.05h, a través del móvil y en la puerta del restaurante: Cariño, ¿se ha hecho la reserva para la cena?.
- La noche antes de una importante reunión, pensando en el traje negro: Hija ¿se ha recogido la ropa del tinte?.
- A las 7.35h de la mañana, con los ojos semicerrados, en la puerta de la cocina: Nena, ¿se ha hecho el café?.
Para rematar, en el último momento:
- Se ha hecho todo lo que se ha podido pero al final no se ha logrado arreglar nuestra relación. Ejem.

Lo más gracioso de todo es que la Wikipedia apoya mi tesis: "Las impersonales suelen poseer un valor referencial equivalente al de ‘cualquiera menos yo’, es decir, exclusivo, ya que su empleo prototípico se halla en enunciados genéricos."*




En sintaxis, se entiende por oración impersonal aquella que ni tiene ni puede tener sujeto sintáctico; esto es:
a) ningún elemento de los que están presentes, explícitos, en la oración puede ser sujeto;
b) no se le puede suponer tampoco un sujeto implícito (= omitido, elíptico, elidido, tácito).
Por ejemplo: en la oración en esta casa se come mal, (1º) de entrada, ni el sintagma preposicional en esta casa, ni el adverbio mal, ni la palabra se pueden ser sujetos de la misma; (2º) no obstante, podría ocurrir que tuviese un sujeto implícito; pero, si se le añade, se puede ver que tampoco lo acepta: *en esta casa el / ella se come mal. En conclusión, se puede decir que es una oración impersonal.
La impersonalidad sintáctica debe distinguirse de la impersonalidad semántica; en una oración como pronto se conocerán las noticias es fácil observar la presencia de un sujeto gramatical o sintáctico, esto es, un sintagma o palabra que concuerda en número con el verbo: si el verbo fuese se conocerá, el sujeto tendría que ser la noticia. En este sentido, se trata de una oración no-impersonal. Sin embargo, desde el punto de vista semántico, se trata de una oración impersonal por cuanto no contiene ningún sujeto en el sentido de ‘agente de la acción’, esto es, no se señala ‘quién / quiénes’ conocerán esas noticias.
Tipos de oraciones impersonales [editar]las formadas con verbos meteorológicos y de fenómenos naturales: llover, tronar, relampaguear, escampar, granizar, nevar, atardecer, anochecer, amanecer... Obviamente, los usos metafóricos de estos verbos anulan la impersonalidad: le llovieron un montón de críticas (donde el sujeto sería un montón de críticas).
- las formadas con el verbo haber en cualquiera de las formas de su conjugación: había muchas personas en el estadio; hay niños en la carretera.
- las formadas con el verbo hacer y una referencia de tipo climatológica o temporal: hace frío; hace veinte años que no te veo; hizo mucho viento.
- oraciones del tipo de basta con eso; sobra con mil pesetas.
- las formadas con el verbo ser con un valor temporal: es tarde, es de día.
- oraciones con infinitivo con sujeto tácito no referencial.
- oraciones con verbo en primera persona de plural y segunda persona de singular con lectura genérica…
- oraciones copulativas del tipo de es de día; parece que llueve; está nublado...
- Con se [editar]En las oraciones impersonales formadas con se (que, en este caso, se interpreta como un morfema o marca verbal que indica ‘impersonalidad’ y, por lo tanto, no desempeña ninguna función sintáctica), el verbo se sitúa en tercera persona y se refiere a un participante con rasgos ‘humano’ e ‘indefinido’, aunque no necesariamente tenga el valor de ‘agente’: se vive bien en Buenos Aires; aquí se trabaja mal; se tratará de política en la próxima reunión; aquí se cena siempre a las ocho.
Desde el punto de vista sintáctico, el se es una forma que ocupa el lugar del participante humano que, en caso de aparecer, se comportaría como sujeto; por tanto, la forma se suplanta al sujeto, inhibe, impide su aparición; es decir, resulta un marcador o índice de impersonalidad sintáctica.
*Las impersonales con se suelen poseer un valor referencial equivalente al de ‘cualquiera menos yo’, es decir, exclusivo, ya que su empleo prototípico se halla en enunciados genéricos.
Sin embargo, en algunos contextos es posible que la forma se englobe al emisor; esta opción se ve favorecida por la asociación referencial con otros mecanismos de impersonalidad que faciliten el valor inclusivo y, también, por la aparición de una predicativo en la construcción.
Los verbos copulativos pueden también formar oraciones impersonales con se. Son aquellas en las que se predican propiedades de un argumento humano inespecificado, presentadas como circunstancias posibles o eventualidades que condicionan la interpretación del estado de cosas como genérico: no se puede ser tan bueno.
Aunque es infrecuente, el se impersonal también puede aparecer en oraciones con verbos en voz pasiva: cuando se es ofendido impunemente, se vive con rencor.

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