viernes, 24 de abril de 2009

Incondicionales


Los incondicionales son esas personas de tu vida que te apoyan siempre, en toda circunstancia y ocasión, hagas lo que hagas, digas lo que digas, y a muerte.
Me he dado cuenta de lo importante que es tener al menos uno de ellos, porque te hacen más fuerte, más decidido y más seguro de ti mismo, porque cuando estás diciendo eso que saber que no debes decir, haciendo eso que saber que es mejor no hacer, eres consciente de que esa persona te apoyará y la certeza de lo que hará te empuja, te hace más valiente y te tranquiliza.
Una hermana incondicional es algo que salva la adolescencia de cualquiera: y no digo que nunca te pelees con ella, o que nunca discrepeis, no, no es eso. Pero la hermana incondicional es esa que te defiende delante de tu madre justamente ese día que has hecho algo que no tiene defensa ninguna, pero lo hace sólo porque es tu hermana, la incondicional.
Esa mejor amiga incondicional, que está a muerte contigo, aunque estés a punto de meterte un charco del que ninguna de las dos sabéis como vais a salir, pero lo haréis de la mano, porque para eso es tu amiga incondicional.
Y qué decir de ese compañero de trabajo incondicional que aunque discutáis como un matrimonio por las cosas más triviales en cada jornada de trabajo, te apoya sin dudar el día que alguien osa criticarte, el día que tu jefa está a punto de pegarte una de esas broncas míticas, o el día que un marrón asoma en el horizonte y lleva tu nombre.
Tengo la suerte de sentir muy cerca y muy incondicionales a mis incondicionales y es una sensación casi tan buena como ser su amiga, hermana, prima, o compañera incondicional.

miércoles, 22 de abril de 2009

¿Por qué escribo? Respuesta de un maestro a una pregunta eterna

Me lo he preguntado un millón de veces y mil veces me he respondido vagamente.
Me lo han preguntado amigos, familiares, conocidos y enemigos mil veces, y cientos de ellas no he sabido bien qué responder.
Pero como no sólo escribo, si no que también leo, más que leer devoro, y reconozco en otros respuestas que quisiera para mí en muchas ocasiones, Daniel Diaz, un maestro a quien no puedo más que admirar, me ha dado algunas esta mañana.


"Escribo porque no valgo para otra cosa. Ni siquiera valgo para escribir. Por eso, escribo.
Escribo para conocerme, para conocerte y para que no me conozcas nunca. Escribo porque necesito decirlo todo sin contar nada, cebar mi ego, evitar el vacío o llenarlo de eco (...)".

martes, 21 de abril de 2009

El DirCom 2.0

Hoy he pasado la mañana en un seminario de Redes Sociales con dos de las personas con las que me he reído en toda mi vida -además de amigos de los buenos, buenos- y, como no podía ser de otro modo nos lo hemos pasado bien. Y además el seminario nos ha gustado. He descubierto muchos mundos nuevos, y me he sorprendido de la cantidad de gente que ha acudido, además de lo concretos y concisos que han sido los ponentes. Quizás esta es la versión 2.0 de las conferencias: gente que no se enrolla, que va al grano, que no excede los 15 minutos asignados, que dice exáctamente lo que quiere decir.

Me ha hecho gracia como ha titulado DirCom el artículo que acaba de publicar: "Dircom y Ketchum analizan la labor del Dircom 2.0" ... quizás el DirCom 2.0 es lo más cerca que está una definición de lo que me gustaría ser mañana, o pasadomañana, en el futuro, vamos. Claro que como soy torpe cibernética y tecnológica no sólo me queda mucho por aprender, si no que me cuesta un poco (algo más, incluso).
La presentación en un sitio nuevo muy recomendable en Jorge Juan, 99, en el mismito Palacio de los Deportes de Madrid. Se llama Oui Mad. Habrá que ver si tiene una carta suficientemente asequible como para probarlo.
Y merecido homenaje a Ketchum, que organizaba el evento junto con DirCom.
Fantástico para salir de la rutina y ver el mundo.